1. El Problema de la Implementación global de la descarbonización
Actualmente no existen suficientes acciones concretas para cumplir con las metas de descarbonización. Los informes globales recientes coinciden en que, pese a compromisos y planes, las emisiones siguen en niveles peligrosos. Por ejemplo, el Informe de Brecha de Emisiones 2024 de la ONU señala que para mantener 1,5 °C de calentamiento los países deben reducir emisiones un 42% para 2030 y 57% para 2035; de no aumentarse la ambición, el mundo iría hacia un calentamiento de 2,6–3,1 °C[1]. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) confirma que en 2023 las emisiones globales de CO₂ volvieron a su récord histórico (+1,1%, a 37.4 Gt) a pesar del crecimiento de energías limpias[2]. Un análisis de la Universidad de Exeter (Global Carbon Project) concluye que “la acción para reducir las emisiones de combustibles fósiles sigue siendo dolorosamente lenta”[3]. En paralelo, estudios chinos señalan que más de 150 países tienen compromisos de neutralidad de carbono cubriendo el 80% de emisiones mundiales, y que el 86% ya ha comenzado a reducir la intensidad de emisiones de sus economías[4]. Sin embargo, la mayoría aún necesita acelerar el proceso. En resumen, existe un amplio desfase entre promesas/políticas y resultados reales: la evidencia sugiere que los compromisos todavía no se traducen en la implementación efectiva necesaria para frenar el calentamiento.
1.1 Pronóstico de calidad de vida en las Américas (2025–2035)
Dada esta insuficiente acción global, se prevé un deterioro marcado de la calidad de vida en las Américas en la próxima década. Se espera un empeoramiento de variables ambientales, sociales y sectoriales, con impactos diferenciados según la región y vulnerabilidad local:
1.1.1 Variables ambientales
-Disponibilidad de agua: La crisis hídrica se agravará. A nivel mundial, la UNESCO advierte que para 2030 la demanda de agua dulce superará en un ~40% la oferta actual[5]. En México y Centroamérica ya hay fuerte estrés: seis de cada diez mexicanos viven con restricciones de agua, con el norte y centro del país (más poblados) recibiendo solo ~30% de los recursos hídricos[6]. Sequías prolongadas en el norte de México (Nuevo León, Chihuahua, Sonora) ya reducen drásticamente reservas superficiales y subterráneas[7]. En el Cono Sur (Chile, Argentina) el retroceso de glaciares andinos (–30% a –50% desde los 80[8]) compromete recursos clave, mientras sequías en la Patagonia y el sur de Brasil están aumentando (en parte por El Niño). Norteamérica (EE.UU./Canadá) enfrenta sequías graves en el oeste (p. ej. récord histórico de escasez en los embalses del Río Colorado) y cargas mayores de demanda urbana/rural. En conjunto, se prevé que gran parte de la población en Centroamérica, el Caribe y México sufrirá escasez hídrica recurrente en los próximos años, salvo inversiones urgentes en infraestructuras de agua y uso sostenible[7].
-Temperaturas extremas: Las olas de calor se volverán más frecuentes e intensas en todo el continente. El WMO informa que en 2023 el planeta estuvo cerca de superar 1,5 °C por encima de la era preindustrial y proyecta altas probabilidades (≈70%) de que el promedio 2025–2029 exceda definitivamente ese umbral[9]. En las Américas esto significa más días con temperaturas por encima de 40 °C en regiones que ya sufren calor extremo (sudoeste de EE.UU., México central, parte del Cono Sur) y noches tórridas en ciudades grandes. Estas temperaturas récord tendrán efectos directos en la salud (olas de calor letales) y en demanda energética (mayor uso de aire acondicionado). Al mismo tiempo, se prevé que el Ártico norteamericano seguirá calentándose mucho más rápido que el promedio global, lo que agrava fenómenos como incendios forestales en Canadá y Alaska[9].
-Frecuencia de eventos extremos: Los huracanes, ciclones y tormentas intensas serán aún más destructivos. La región del Caribe y la costa atlántica de Centroamérica y EE.UU. verán tormentas con mayor energía: análisis del gobierno de EE.UU. muestran que, aunque el número de huracanes no ha aumentado drásticamente, la energía acumulada de los ciclones en el Atlántico (ACE) ha subido notablemente en las últimas décadas, con 8 de los 10 años de máxima actividad desde mediados de los 90[10]. Esto se traduce en tormentas más intensas y más frecuentes landfall, poniendo en peligro islas caribeñas bajas y zonas costeras. Asimismo, se espera un aumento de lluvias intensas y de inundaciones repentinas tanto en Norteamérica como en Sudamérica tropical (Amazonas), así como mayores sequías en áreas ya áridas (p. ej. Corredor Seco centroamericano, parte del noreste de Brasil). En resumen, olas de calor, ciclones, inundaciones y sequías extremas serán más habituales, afectando ecosistemas y poblaciones vulnerables en cada subregión.
1.1.2 Variables socioeconómicas
-Empleo: Los sectores más vinculados al clima (agricultura, pesca, turismo) enfrentarán pérdidas de empleo cuando la productividad caiga. El IPCC estima que en América del Norte el cambio climático ya ha reducido la productividad agrícola en ~12,5% desde 1961, con mayores pérdidas al sur (México)[11]. En Centro y Suramérica, esto implicará menores cosechas y rentas agrícolas, especialmente en comunidades rurales pobres. Sin embargo, si se impulsa la descarbonización, hay potencial para crear empleos: un informe del BID calcula que la transición a cero emisiones netas podría generar netamente 15 millones de nuevos empleos en Latinoamérica para 2030 (trabajos en energías limpias, eficiencia, etc.)[12]. No obstante, en el escenario de baja acción climática, las oportunidades laborales verdes no serán suficientes para contrarrestar la pérdida de empleos tradicionales ligados a combustibles fósiles o agricultura ineficiente climáticamente.
-Pobreza energética: El aumento de eventos extremos y precios del carbono puede incrementar la pobreza energética (falta de acceso a energía asequible). Por ejemplo, cortes de energía por desastres (huracanes en el Caribe, incendios forestales en EE.UU./Canadá) ya han dejado regiones sin electricidad días enteros, aumentando costos para hogares y pequeñas empresas. En zonas rurales de Centroamérica y Caribe, el clima extremo puede encarecer la energía (cuando sube demanda de combustible o hay escasez en el sistema), agravando la pobreza energética de los más vulnerables. La región ofrece margen de mejora: actualmente ~30% de la energía en Latinoamérica proviene de renovables (el doble que el promedio global)[12], pero la infraestructura aún es débil en áreas remotas, y los aumentos del precio internacional de combustibles fósiles (o escasez) podrían golpear a familias de bajos ingresos.
-Seguridad alimentaria: El cambio climático amenaza los alimentos básicos. Sequías intensas en México y Centroamérica (como las recientes en el Corredor Seco) han causado pérdidas de cosechas de maíz y frijol, aumentando la dependencia de importaciones de alimentos o de ayuda alimentaria. Por ejemplo, hasta 2015, pérdidas de hasta 80% de cultivo en zonas de Centroamérica dejaron 2.5 millones de personas en inseguridad alimentaria[13]. En Norteamérica, el EPA señala que pese al alargamiento de temporadas de cultivo, los rendimientos de cultivos como maíz y arroz serían más bajos que sin cambio climático[14]. Esto puede elevar los precios de los alimentos en toda la región y poner en riesgo la nutrición de las comunidades pobres rurales e indígenas. La pesca artesanal también sufrirá: arrecifes coralinos del Caribe y del Pacífico tropical se blanquearán más seguido, y pesquerías climáticamente sensibles (salmones en EE.UU./Canadá, capturas de pequeña escala) se desplazarán o colapsarán. Como señala un estudio reciente, por estos motivos podríamos ver hasta 17 millones de migrantes climáticos internos en América Latina y el Caribe hacia 2050 (lo que evidencia las presiones sociales sobre la alimentación y recursos)[15].
-Migración climática: Las perturbaciones ambientales impulsarán flujos migratorios. En Centroamérica y México, sequías prolongadas en zonas rurales y huracanes que destruyen viviendas empujarán a la gente hacia las ciudades o fuera del país; un informe proyecta de 1,4 a 3,9 millones de desplazados por clima en México y Centroamérica hacia 2050[15]. En el Caribe, la subida del nivel del mar y tormentas repetidas ya presionan a poblaciones costeras a reubicarse. Mientras tanto, en EE.UU. los fenómenos como incendios en California o huracanes en la costa este-fuente aumentarán la migración interna (por ejemplo, desplazamientos temporales tras desastres). En síntesis, la migración por factores climáticos crecerá en las próximas décadas como parte de la disminución de la calidad de vida en zonas muy expuestas.
1.1.3 Impactos sectoriales
-Agricultura: Sectores agrícolas clave se verán impactados. Como indica el EPA, aunque el CO₂ elevado puede favorecer algunos cultivos, las olas de calor y sequías reducen sustancialmente los rendimientos de maíz, arroz, trigo y otros (en EE.UU. ya se observan menores rendimientos netos)[14]. En Latinoamérica, lluvias erráticas y fenómenos meteorológicos extremos (tormentas, inundaciones súbitas) incrementan la erosión de suelos y las plagas, reduciendo la productividad del campo y aumentando las pérdidas de cosecha. Esto afectará especialmente a pequeños agricultores sin acceso a tecnología de adaptación, empeorando la pobreza rural y seguridad alimentaria.
-Minería: Muchas operaciones mineras en América dependen de agua en zonas áridas (p. ej. el litio en el norte de Chile/Argentina o el cobre en Chile). El estrés hídrico creciente (disminución de lluvias y glaciares) forzará restricciones al uso de agua minera, reduciendo producción o elevando costos (requerir extracción por ósmosis, reciclaje, etc.). Además, inundaciones y temporales (huracanes atlánticos que cruzan Mexico/Caribe) pueden interrumpir actividades extractivas en el Caribe continental. En resumen, la minería enfrentará mayores costos operativos y riesgos de cierre temporal debido al clima.
-Infraestructura energética: La infraestructura energética (redes eléctricas, refinerías, plantas eólicas/solares) será más vulnerable. Por un lado, eventos extremos pueden dañar instalaciones: por ejemplo, huracanes destructivos (como los últimos Florence/Michael) cortan líneas y afectan la generación en EE.UU. y Caribe. Olas de calor llevan a mayores cortes de energía (se agota capacidad de refrigeración, como la crisis en Texas 2021). Por otro lado, sin una rápida descarbonización, la dependencia de combustibles fósiles dejará a la región expuesta a volatilidad de precios y a las políticas globales de carbón, dañando a comunidades que dependen de industrias energéticas tradicionales. El desarrollo de infraestructura renovable puede mitigar parte del riesgo (solares y eólicas son más distribuidas), pero su despliegue aún es lento comparado con la necesidad.
1.2 Cronograma estimado de impactos (próximas décadas)
A corto y mediano plazo y solo teniendo en cuenta los parametros presentes en esta sección de variables se esperan incrementos crecientes de los impactos climáticos. El siguiente cronograma esquematiza cómo podrían agravarse las condiciones por década en las Américas, si no se reduce sustancialmente la emisión de GEI:
-2025–2034: Las temperaturas globales probablemente superarán repetidamente +1,5 °C sobre preindustrial (WMO: 70% de probabilidad en el quinquenio 2025-29[9]). Esto traerá récords de calor y olas de temperatura letales en Norte y Centroamérica. En 2030 la demanda de agua superará en ~40% la oferta mundial[5], exacerbando las crisis hídricas regionales (norte de México, Cono Sur). Se multiplicarán los eventos extremos: huracanes muy intensos (Atlántico/Caribe), incendios más extensos en el oeste de EE.UU./Canadá, y sequías severas en Centroamérica. El PIB de países pobres ya puede sufrir caídas temporales (p.ej. hasta –3,6% en huracanes del Caribe[17]). En este periodo emergerán las primeras migraciones masivas internas por clima (millones en Centroamérica/México[15]) y se visualizarán tensiones por seguridad alimentaria y energética.
-2035–2044: Si las emisiones siguen altas, el calentamiento global se acercará a +2 °C. Las olas de calor serán habituales incluso en latitudes medias (EE.UU. sur profundo, centro de Argentina). Las sequías en el Corredor Seco y el altiplano mexicano se volverán cíclicas, poniendo en jaque la agricultura de subsistencia. El nivel del mar subiría varios centímetros, aumentando inundaciones costeras en islas del Caribe y en deltas de grandes ríos (Mississippi, Amazonas). Economías locales enfrentarán pérdidas anuales multimillonarias en agricultura y turismo (pérdidas por desastres crecientes). A escala social, los impactos alimentarios y migratorios de la década anterior se consolidarán: podrían alcanzarse decenas de millones de personas desplazadas o requeridas migrar en toda América (según estimaciones pessimistas mundiales, unos 200 M de migrantes climáticos globales para 2050[18]). La transición energética iniciada puede amortiguar parte del golpe, pero sin una aceleración masiva de las renovables y la eficiencia persistirán brechas de adaptación importantes.
-2045–2054: En este escenario la calidad de vida habrá disminuido en forma sustancial en gran parte de las Américas. Los impactos climáticos serían severos y frecuentes: huracanes de nivel muy alto recurriendo cada 2–3 años, sequías cíclicas en México/Centroamérica, y olas de calor en verano con mortalidad alta en zonas urbanas. Los ecosistemas mostrarán efectos irreversibles (pérdida de glaciares remanentes, manglares cubiertos por agua salina, reducción drástica de recursos pesqueros). Socioeconómicamente, la pobreza relacionada con el clima (hambre, desplazamiento forzado, falta de energía) alcanzaría niveles críticos en comunidades vulnerables. En contraste, las subregiones con mejor infraestructura (Canadá, áreas urbanas de EE.UU., Chile desarrollado) tendrán una mitigación parcial de daños, pero incluso allí se resentirán la salud pública (más enfermos por calor y contaminación) y la economía (inversiones obligadas en adaptación). En suma, el pronóstico por décadas muestra un aumento gradual y acumulativo de los impactos adversos en todas las variables consideradas, castigando más severamente a quienes ya son más vulnerables.
1.3 Fuentes
Fuentes: Estadísticas y proyecciones de organismos climáticos (UNEP, WMO, IPCC, Global Carbon Project) y análisis regionales (BID, FAO, ONU)[1][3][17][5][9][15], complementados con artículos científicos recientes sobre migración y cambio climático[15], garantizan la validez de este pronóstico. (Se han utilizado fuentes en español, inglés y chino para cubrir información verificada de cada ámbito regional).
[1] Informe sobre la Brecha de Emisiones 2024 | UNEP - UN Environment Programme
https://www.unep.org/es/resources/informe-sobre-la-brecha-de-emisiones-2024
[2] CO2 Emissions in 2023 – Analysis - IEA
https://www.iea.org/reports/co2-emissions-in-2023
[3] Global Carbon Budget | Fossil CO2 emissions at record high in 2023
https://globalcarbonbudget.org/fossil-co2-emissions-at-record-high-in-2023/
[4] 《2023全球碳中和年度进展报告》发布,中国政策行动得分全球第五-清华大学
https://www.tsinghua.edu.cn/info/1182/106849.htm
[5] [6] [7] [16] México en riesgo hídrico: UNESCO alerta escasez de agua 2030 - INFOPODER
https://infopoder.com/mx/mexico/mexico-en-riesgo-hidrico-unesco-alerta-escasez-de-agua-2030/
[8] [13] Chapter 12: Central and South America | Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability
https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/chapter/chapter-12/
[9] Global climate predictions show temperatures expected to remain at or near record levels in coming 5 years
https://wmo.int/news/media-centre/global-climate-predictions-show-temperatures-expected-remain-or-near-record-levels-coming-5-years
[10] Climate Change Indicators: Tropical Cyclone Activity | US EPA
https://www.epa.gov/climate-indicators/climate-change-indicators-tropical-cyclone-activity
[11] Chapter 14: North America | Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability
https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/chapter/chapter-14/
[12] [17] BID | Cambio climático en América Latina y el Caribe
https://www.iadb.org/es/noticias/cambio-climatico-en-america-latina-y-el-caribe
[14] Climate Change Impacts on Agriculture and Food Supply | US EPA
https://www.epa.gov/climateimpacts/climate-change-impacts-agriculture-and-food-supply
[15] [18] Frontiers | Effects of climate change on migration in Latin America and Caribbean: a scoping review
https://www.frontiersin.org/journals/climate/articles/10.3389/fclim.2024.1412285/full